domingo, 1 de mayo de 2011

LA AUTOESTIMA

La autoestima significa tener una imagen positiva de uno mismo, mantener buenas relaciones consigo mismo. La carencia de autoestima sería el desprecio de sí mismo, la consideración de uno como alguien sin valor, indigno, fuente de problemas personales y, por lo tanto educativos.

INDICADORES DE AUTOESTIMA

La persona que se autoestima suficientemente:









  1. Cree con firmeza en ciertos valores y principios, y está dispuesta a defenderlos incluso aunque encuentre oposición. Además, se siente lo suficientemente segura de sí misma como para modificarlos si la experiencia le demuestra que estaba equivocada.



  2. Es capaz de obrar según crea más acertado, confiando en su propio criterio, y sin sentirse culpable cuando a otros no les parezca bien su proceder.



  3. No pierde el tiempo preocupándose en exceso por lo que le haya ocurrido en el pasado ni por lo que le pueda ocurrir en el futuro. Aprende del pasado y proyecta para el futuro, pero vive con intensidad el presente.



  4. Confía plenamente en su capacidad para resolver sus propios problemas, sin dejarse acobardar fácilmente por fracasos y dificultades. Y, cuando realmente lo necesita, está dispuesta a pedir la ayuda de otros.



  5. Como persona, se considera y siente igual que cualquier otro; ni inferior, ni superior; sencillamente, igual en dignidad; y reconoce diferencias en talentos específicos, prestigio profesional o posición económica.



  6. Da por sentado que es interesante y valiosa para otras personas, al menos para aquellos con los que mantiene amistad.



  7. No se deja manipular, aunque está dispuesta a colaborar si le parece apropiado y conveniente.



  8. Reconoce y acepta en sí misma diferentes sentimientos y pulsiones, tanto positivos como negativos, y está dispuesta a revelárselos a otra persona, si le parece que vale la pena y así lo desea.



  9. Es capaz de disfrutar con una gran variedad de actividades.



  10. Es sensible a los sentimientos y necesidades de los demás; respeta las normas sensatas de convivencia generalmente aceptadas, y entiende que no tiene derecho —ni lo desea— a medrar o divertirse a costa de otros.







  • Indicios negativos de autoestima




  • (Adaptados de J. Gill, Indispensable Self-Esteem, en Human Development, vol. 1, 1980). La persona con autoestima deficiente suele manifestar algunos de los siguientes síntomas:




  • Autocrítica rigorista, tendente a crear un estado habitual de insatisfacción consigo misma.



  • Hipersensibilidad a la crítica, que la hace sentirse fácilmente atacada y a experimentar resentimientos pertinaces contra sus críticos.



  • Indecisión crónica, no tanto por falta de información, sino por miedo exagerado a equivocarse.



  • Deseo excesivo de complacer: no se atreve a decir «no», por temor a desagradar y perder la benevolencia del peticionario.



  • Perfeccionismo, o autoexigencia de hacer «perfectamente», sin un solo fallo, casi todo cuanto intenta; lo cual puede llevarla a sentirse muy mal cuando las cosas no salen con la perfección exigida.



  • Culpabilidad neurótica: se condena por conductas que no siempre son objetivamente malas, exagera la magnitud de sus errores y delitos y/o los lamenta indefinidamente, sin llegar a perdonarse por completo.



  • Hostilidad flotante, irritabilidad a flor de piel, siempre a punto de estallar aun por cosas de poca importancia; propia del supercrítico a quien todo le sienta mal, todo le disgusta, todo le decepciona, nada le satisface.



  • Tendencias defensivas, un negativo generalizado (todo lo ve negro: su vida, su futuro y, sobre todo, su sí mismo) y una inapetencia generalizada del gozo de vivir y de la vida misma.




Falsos estereotipos




La comodidad no es autoestima




A una persona con la autoestima baja —o «equivocada», según la terminología de Branden—, cualquier estímulo positivo, a lo más que podrá llegar, será a hacerla sentir cómoda o, a lo sumo, mejor con respecto a sí misma únicamente durante un tiempo.Por lo tanto, los bienes materiales, o las relaciones sexuales, o el éxito, o el aspecto físico, por sí solos, producirán sobre esa persona comodidad, o bien un falso y efímero desarrollo de la autoestima, pero no potenciarán realmente la confianza y el respeto hacia uno mismo.

La autoestima no es competitiva ni comparativa




Paradójicamente, la mayoría de las personas buscan la autoconfianza y el autorrespeto fuera de sí mismas, motivo por el cual están abocadas al fracaso. Según Nathaniel Branden, «la autoestima se comprende mejor como una suerte de logro espiritual ó mental, es decir, como una victoria en la evolución de la conciencia». Así, la autoestima proporciona serenidad espiritual, la cual a su vez permite a las personas disfrutar de la vida.




El estado de una persona que no está en guerra ni consigo misma ni con los demás es una de las características más significativas de una autoestima sana.








La verdadera autoestima no se expresa mediante la autoglorificación a expensas de los demás, o por medio del afán de ser superior a otras personas o de rebajarlas para elevarse uno mismo. La arrogancia, la jactancia y la sobrevaloración de las propias capacidades revelan una autoestima equivocada, y no un exceso de autoestima.




La autoestima no es narcisismo




Un error común consiste en pensar que el amor a uno mismo es equivalente al narcisismo. Sin embargo, el narcisismo es un síntoma de baja autoestima, lo cual significa desamor por uno mismo. Una persona con una autoestima saludable se acepta y ama a sí misma incondicionalmente. Conoce sus virtudes, pero también sus defectos. A pesar de ello, es capaz de conocer y aceptar tanto las virtudes como los defectos y vivir amándose a sí misma. Por el contrario, una persona narcisista no es capaz de conocer y/o aceptar sus defectos, que siempre trata de ocultar, al tiempo que intenta amplificar sus virtudes ante los demás para, en el fondo, tratar de convencerse a sí misma de que es una persona de valor y tratar de dejar de sentirse culpable por sus defectos.





TENER EL CORAJE DE SER IMPERFECTO




Confundimos con frecuencia la autoestima con una actitud ferrea de coraza frente a las emociones y las críticas. La autoestima como la antítesis de la vulnerabilidad. Es muy interesante el pensamiento de Brene Brown que pone de manifiesto el poder de la vulnerabilidad. Aceptar la imperfección forma parte de la autoestima.




La fuerza está en la vulnerabilidad. ¿Y tú... la muestras o la escondes?




Brene Brown: Trabajadora Social e investigadora.




Brene Brown es profesora e investigadora de la escuela de Trabajo Social de la Universidad de Houston (Texas). Es una oradora de renombre en su país y ha recibido varios premios por su trabajo como profesora. Ha dedicado los últimos diez años su investigación específicamente a tratar de entender las conexiones humanas y su relación con la vergüenza, la autenticidad, el sentido de pertenencia y la vulnerabilidad, y ha publicado varias teorías y libros sobre este tema. Concretamente, en este vídeo que os queremos recomendar, hace una reflexión a cerca de la vulnerabilidad, como base para las conexiones humanas.
Brown nos cuenta las conclusiones de su investigación y cómo llegar a ellas supuso un aprendizaje personal y todo un giro en su manera de enfrentarse a la vida. Una de sus ideas principales, es que para comprender las conexiones humanas hay que entender el efecto de la vergüenza, como el miedo a la exclusión social o falta de conexión. La vergüenza que nos produce el hecho de dejar ver ciertas partes de nosotros mismos nos hace sentir vulnerables, y aunque muchas veces esta sea la razón por la que evitamos las conexiones, la vulnerabilidad es requisito imprescindible para generar conexiones verdaderas y sanas.
En su proceso de investigación, Brown se ha encontrado básicamente con dos tipos de personas, aquellas con un gran sentido de dignidad y merecimiento de amor y pertenencia, y aquellas que siempre se preguntaban si eran lo suficientemente buenas para merecerlo. Lo único que las hacía diferentes y más propensas a tener conexiones humanas, era su certeza de que se lo merecían. Aquellas personas tenían el valor de ser imperfectas, de mostrar sus imperfecciones y aceptarlas, ya que creían que aquello que las hacían imperfectas también las convertía en bellas. Las conexiones que generaban, eran fruto de su autenticidad.
Brown reconoce que sentirse vulnerable no es fácil ni agradable. El ser humano tiene tendencia a evitar aquellas emociones que no son agradables de sentir, pero cuando bloqueamos esas emociones, también bloqueamos aquellas que nos hacen sentir bien, como la alegría, el gozo o la gratitud. Al no sentirnos alegres y felices, volvemos intentar bloquear las emociones, por lo que caemos en un círculo vicioso.
Desde su propia experiencia, Brene Brown nos anima a mostrarnos tal y como somos, en profundidad y con toda nuestra vulnerabilidad; nos anima a sentir el gozo y la gratitud; nos anima a ser vulnerables, ya que la vulnerabilidad puede ser el núcleo de la vergüenza, el miedo y la lucha por ser merecedores, pero también es donde nacen la pasión, la creatividad, el sentido de pertenencia y el amor.




Enlace a la conferencia de Brene Brown sobre el poder de la vulnerabilidad





¿Cómo se puede desarrollar su autoestima?







• Desde que el niño nace, el hecho de sonreírle, acariciarle, responder a sus intentos de comunicación son los primeros signos que generan autovalía.

• Para que el niño tenga un buen concepto de sí mismo debe conocerse. Hay que favorecer que conozca tanto su cuerpo, como su forma de expresar lo que quiere, aquello que le cuesta y en lo que sobresale. Es fundamental ayudarle para que se sea especial en algo, por ejemplo, en su colaboración, aspecto físico, deporte, pintura, etc. haciendo que se dé cuenta de sus logros y lo vea como algo importante.

• Siempre es mejor reconocer el esfuerzo, interés y atención que han puesto los niños, antes que sus resultados. Esto puede concretarse en cualquier ámbito. Por ejemplo, ante una tarea que le cueste conviene elogiar cualquier avance, por mínimo que sea, y hacerle ver la importancia de su esfuerzo. La persona con síndrome de Down tiene que ser consciente de lo que más le cuesta, para que pueda esforzarse y compensarlo, siendo capaz de pedir la ayuda que necesite.

• Desde que el niño es pequeño conviene enseñarle hábitos básicos de higiene, sueño o alimentación e ir disminuyendo nuestra ayuda en actividades diarias que ya puede hacer solo. No conviene hacer las cosas por él. Desde edades tempranas es importante fomentar que el niño tenga pequeñas responsabilidades en casa. Dependiendo de la edad que tenga podrán ser recoger: sus juguetes, ayudar a poner la mesa, responsabilizarse de tareas cotidianas, etc. El hecho de ir progresivamente incrementando sus responsabilidades le proporcionará una mayor seguridad, sabrá que otros le consideran capaz de resolver tareas y le permitirá tener una mayor sensación de valía.

• Es fundamental demostrarle nuestro cariño y aprecio, alabar y elogiar siempre cualquier progreso para que adquiera seguridad en sí mismo. La autoestima es la interiorización que los demás tienen de él y la confianza que en él depositan. Al decirle lo que hace bien le estaremos permitiendo discriminar lo que ha sido fruto de su esfuerzo para que tienda a repetirlo. Estas experiencias le proporcionarán una sensación de control y confianza en sus capacidades. Si, por el contrario, siempre se le dice lo que hace mal, estaremos desarrollando un sentimiento de fracaso. Hay que ayudar al niño a comprender las consecuencias de su comportamiento, a que vea el efecto de sus actuaciones sobre sí mismo y sobre los demás. Le servirá para valorar su propia actuación.

• Se pueden organizar tareas y actividades en las que tenga oportunidad de salir con éxito. No hay que exigirle ni más ni menos de lo que es capaz de hacer y conviene ayudar al niño a establecer objetivos razonables y alcanzables.

• Hay que enseñarle a que no siempre han de prevalecer sus deseos y opiniones. También ha de escuchar el punto de vista y aportaciones de los demás. La “empatía” o capacidad de ponerse en la piel del otro es fundamental. No se debe aprobar todo lo que haga, porque los límites o normas de convivencia son necesarios para garantizar que comprendan qué es lo que se les pide en cada momento. Conviene alabar cualquier comportamiento del niño que implique ayuda y colaboración, no alabar todo, ya que los falsos halagos no les benefician en el fortalecimiento de su autoestima.

• Es importante alabar su opinión e iniciativa en diálogos y el interés por comunicarse con los demás. Animadle a expresar ideas y permitid que haga las cosas a su manera dentro de los límites que se le permiten.

• Fomentad que vuestro hijo exprese verbalmente sus afectos y sentimientos (cuando llore, esté contento, esté enfadado...). Saber identificar una emoción ayuda a controlarla y solucionar sus orígenes cuando son negativas.
• El modelo de los padres y adultos supone un referente fundamental para la formación de la propia autoestima en el niño. Conviene intentar ser un buen modelo de importancia y valía, hablar de nuestros éxitos y virtudes para que ellos también lo hagan.

• No conviene hacer comparaciones con otros niños o hermanos. Siempre es mejor compararle consigo mismo, para que vea cómo cada vez le salen mejor las cosas. El éxito consiste en darles oportunidades para que muestren sus capacidades, la práctica les hará más competentes.

• Por otro lado, hay que cuidar la manera en la que se le dicen las cosas. Expresar primero lo que nos gusta de él y luego lo que nos desagrada refiriéndonos a hechos concretos y no a etiquetas. A la vez, siempre es mejor escuchar a los niños hasta el final cuando hablan sobre sus actividades, amigos, emociones..., sin interrumpir; esto le hará sentir que lo que comunica es también importante para el adulto que está con él.

• En el aula hay que tener en cuenta el efecto de las expectativas, llamado efecto Pigmalión. La opinión preconcebida que el profesor pueda tener del alumno condiciona la forma de interactuar con él y afecta, en consecuencia, a la conducta del niño. Si el profesor piensa que, debido a su discapacidad, el niño no va a ser capaz de hacer algo se lo transmitirá al él de forma directa o indirecta. Con esta forma de actuar el niño irá interiorizando lo que se espera de él y repercutirá en su autoestima.

• Conviene sumergirnos en “su mundo de niño”, implicándonos en juegos infantiles (de movimiento, de comunicación y conocimiento de los objetos, juegos imaginativos, disfraces, construcciones con piezas...) e implicarle en actividades de los adultos (ir a la compra, hacer galletas, poner la mesa...). Debemos amoldarnos a los juegos de cada edad, proponiendo y participando en ellos. Lo más importante, en el terreno que nos ocupa, serán los juegos de relación y expresión emocional. Todos los juegos podemos realizarlos de forma que favorezcan una adecuada relación con la familia y amigos y permitan al niño expresar preocupaciones, miedos, sentimientos, etc.

• En relación a la escuela es fundamental que exista una adecuada comunicación con la familia. Los padres, en relación al niño, deben preguntarle por lo que hace, lo que más le gusta, sus compañeros, etc. Pueden realizarse en casa actividades paralelas sobre los contenidos que se trabajan en el aula, le servirán para reforzarlos y contribuirá a una mayor motivación por el aprendizaje. Conviene premiar su esfuerzo y constancia, aunque los resultados no alcancen lo previsto.



ACTIVIDADES PARA TRABAJAR LA AUTOESTIMA EN LOS CENTROS EDUCATIVOS.





DEPARTAMENTO ORIENTACIÓN




Blog con numerosos recursos educativos totalmente accesibles y gratuitos.





¿Qué actividades concretas les podemos plantear a los niños para favorecer su autoestima?



Educación emocional "en clave infantil"




Manual para educación emocional para Educación Secundaria.


VÍDEOS PARA TRABAJAR LA AUTOESTIMA


Canal en YouTube de aumentatuautoestima




CUENTOS Y MONTAJES.





















































AUTOESTIMA Y DISCAPACIDAD




Adriana Macias

















Nick Vujicic













Superación personal












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