sábado, 6 de noviembre de 2010

INNOVAR EN EMOCIONES. INNOVAR CON EMOCIONES.




Dentro de las competencias básicas podemos encontrar tres (aunque todas lo son de una u otra manera) claramente transversales y que conforman el sustrato orgánico y humano sobre el que poder plantar cualquier realidad para poder esperar frutos verdaderos, son aprender a aprender, emocional y autonomía e iniciativa personal. Esta última, necesariamente, se está trabajando en las dos primeras, por eso son las dos primeras las especialmente interesantes para abordar un proyecto de innovación. ¿Cómo podríamos hacerlo con la competencia emocional? En primer lugar conviene dejar claro un planteamiento teórico previo a todo proyecto de innovación.

PLANTEAMIENTO TEÓRICO DEL PROYECTO

Innovar supone introducir novedades, cambios. Pero no se trata de cambiar por cambiar. La novedad sólo tiene sentido si la realidad desde la que se parte necesita perfeccionarse. La experimentación exige una justificación desde la realidad y una adecuado fundamento teórico que haga vislumbrar resultados positivos. Así pues la innovación debe suponer que los cambios sean significativos, es decir, que tengan relevancia para la práctica educativa del centro. Esto implica:
o Que no se trate de un proyecto puntual en el tiempo, es decir, que exista intención de continuidad y se perciban en el mismo proyecto las líneas de progresión en el tiempo. Proyecto Diacrónico.
o Que sea un proyecto que afecte al centro en su conjunto, que no sea una mera iniciativa individual sino que se encuentre implicada en él una mayoría significativa del profesorado del mismo. Que suponga una mejora de los procesos educativos que concierna a la totalidad de las áreas o a la mayor parte de ellas, especialmente que no ataña a una única parcela de una única área. Proyecto Sincrónico e interdisciplinar.
o Que conlleve en lógica una modificación de la cultura profesional y de sus prácticas de trabajo: trabajo en equipo, coordinación, práctica reflexiva y crítica y compromiso con el centro. Cultura de trabajo en equipo. Prioridad del proyecto de centro.
o Que implique una apertura a la participación del resto de los miembros de la comunidad educativa, especialmente del alumnado. Apertura a toda la comunidad.

A. UTOPÍA Y PRAGMATISMO.

Buena parte de la filosofía se podría resumir en un viejo proverbio chino:

EL VIAJE DE MILES DE KILÓMETROS COMIENZA CON UN SOLO PASO.

Nos encontramos ante dos extremos claramente diferenciados, el viaje de miles de kilómetros, la marcha si fin, el día a día continuo, un viaje hacia un destino al que nunca se llega, el sueño, la UTOPÍA. Comienza con un solo paso, la realidad, las limitaciones, el destino inalcanzable del que cada vez estamos más cerca, EL PRAGMATISMO. Utopía y pragmatismo, los dos polos necesarios de todo proyecto.
Un proyecto sin utopía, sin sueño, es una tarea sin calidez; un proyecto sin horizonte es un viaje desnortado, es más, no es un viaje, es un mero movimiento sin más pretensión que romper la rutina, que distraer y distraernos, ¿hacia dónde? Hacia la nada, hacia el aquí. Es la utopía la que nos hace avanzar.
Un proyecto sin pragmatismo es una labor abocada al fracaso y la frustración, sin más pretensión, igualmente, que distraer y distraernos, justificarnos en el discurso, escondernos en el lamento y esquivar responsabilidades.
Utopía: objetivos a medio y largo plazo, verbalización y definición del sueño, diseño del camino.
Pragmatismo: Análisis del punto de partida. Objetivos a corto plazo. Reflexión y evaluación permanente del aquí y ahora y del mañana qué.

B. PROYECTO DIACRÓNICO

Bueno es saber de entrada que los objetivos que persigamos sólo los vamos a ir alcanzando a medio y largo plazo, por lo que debe ser una labor nuestra y de los que vengan detrás, engarzada dentro de una planificación seria. Es necesario tener ésta perspectiva por dos cuestiones: 1) para no rebajar las pretensiones del proyecto dejándolas en una mera historieta dentro de nuestra historia de centro, 2) para no intentar abarcar inútilmente todos sus objetivos en un solo curso; son necesarias reflexión y tranquilidad. Sin prisas pero sin pausas.
Los hábitos se consiguen con el tiempo. No podemos hablar de adquisición de hábitos sin una mínima planificación y puesta en práctica grupal sostenida en el tiempo.

C. PROYECTO SINCRÓNICO.

Las realidades son las que son y no las que a nosotros nos gustaría que fuesen. Un proyecto de innovación puede surgir (y de hecho así será en la mayoría de los centros) de la iniciativa de un grupo de profesores, que sólo este grupo tenga más o menos clara su conveniencia y que se disponga a dar el impulso necesario para ir hacia delante animando, convenciendo en ocasiones y en otras, hasta forzando, al resto del claustro a participar en él. Pero ha de tenerse claro que el éxito o fracaso de un proyecto así estriba en que se trate o no de un proyecto de centro asumido por todos. Éste puede que no sea un objetivo alcanzable de manera inmediata pero ha de estar presente permanentemente en la planificación y establecer en cada momento las estrategias adecuadas para ello.


D. CULTURA DE TRABAJO EN EQUIPO.

Para todo lo anterior es absolutamente necesario el desarrollo de una cultura de trabajo en equipo, que tome conciencia de la realidad desde la que se parte, de sus necesidades; que elabore su proyecto de futuro, defina su sueño; que establezca los pasos a dar en un primer momento; que realice una evaluación permanente del proyecto con espíritu autocrítico positivo que vaya realizando las correcciones necesarias en cada momento y que convierta todo eso en un hábito de trabajo para el que se establezcan los espacios y tiempos necesarios huyendo de la balcanización en la que se van convirtiendo los centros docentes, donde cada uno o cada departamento realiza la guerra por su cuenta sin asumir objetivos y estrategias comunes.
Es un proyecto que nos exige un permanente proceso reflexivo de formación y autoevaluación. Exige los tiempos y las voluntades necesarias para ello que permitan preguntarse con honestidad sobre nuestro punto de partida, las necesidades que tenemos y los recursos de los que disponemos, que establezca con realismo los objetivos a perseguir y las estrategias que se van a poner en juego para ello. Si se utiliza una metodología de investigación-acción el proceso de autoevaluación lo es a la vez formativo, y viceversa. Se debe tratar de un proceso de crecimiento personal y de centro. De enriquecimiento. Sólo así merecerá la pena este invento.
Se trata de establecer la prioridad del proyecto de centro. Somos funcionarios públicos educativos para todos los ciudadanos, en especial para aquellos que más nos necesitan. No hablamos de un derecho corporativo a ejercer cada uno la docencia como dios le dé a entender, hablamos de un derecho público de la ciudadanía a recibir una educación útil, completa y justa. Nosotros somos los trabajadores encargados de hacerlo posible. El derecho fundamental es el del alumnado a recibir una educación coherente a lo largo de su escolaridad que exige un tratamiento sincrónico y diacrónico durante ese tiempo. A nosotros se nos paga para conseguir esa coherencia, para intentarlo. La enseñanza es un derecho del discente, el centro educativo público es de la sociedad y en especial de la comunidad educativa que asiste a él no del profesorado que ejerce en él su docencia, esto debe marcar un matiz fundamental entre la organización y funcionamiento de los centros públicos y los privados.

E. APERTURA A TODA LACOMUNIDAD.

No es un plan del profesorado sino de toda la comunidad educativa. A menudo percibimos la frustrante sensación de que nuestros afanes son baldíos, que estamos sembrando sobre terreno yermo. A menudo demandamos la colaboración de las familias en esta tarea, pero no siempre sabemos ir más allá de este lamento. La colaboración de las familias en la consolidación de cualquier hábito es esencial para obtener los debidos frutos. Su implicación, no responde sólo (aunque sí principalmente) a los principales intereses de los principales protagonistas de este proyecto (los alumnos y alumnas), sino que puede responder igualmente a un criterio de mera utilidad para el profesorado, que éste sepa y pueda obtener productividad a sus esfuerzos, y que por ello, facilite su trabajo a medio y largo plazo, multiplicando, a la vez, sus beneficios. Se trata de convertir el centro en una comunidad de aprendizaje en la que profesorado, familia, agentes sociales y alumnado, asuman la tarea de crecer juntos en la competencia emocional. Supone convertir al alumnado en protagonista y agente activo de los procesos como usuario, armonizando los intereses personales con las intenciones educativas, y como gestor. Igualmente, permite la participación activa de las familias en todo el proceso como colaboradoras en la planificación, diseño, desarrollo y ejecución del proyecto, así como en los procesos formativos. Esta pretensión debe plasmarse en objetivos y estrategias concretas que permitan visualizar el camino y sus pasos.

2. FASES.

1. Fase de reflexión y diagnóstico.
• Establecimiento de necesidades.
• Selección y priorización de necesidades a corto y a medio plazo.
2. Fase de elaboración y aprobación del proyecto.
3. Fase de motivación para la acción.
4. Fase de acción.
5. Fase de seguimiento.
6. Fase de evaluación y recarga.

Pero, claro, no es esto lo que hemos venido entendiendo por proyecto de innovación durante estos últimos años, nos podríamos hacer unas preguntas y responderlas con la mano en el corazón: ¿realmente se ha innovado en nuestros centros? ¿qué pretendían la mayor parte de esos proyectos?
Se me olvidaba, ya no hay convocatoria oficial para ese tipo de proyectos. Ya no hay dinero. ¿Pero realmente es necesario una y otra condición para plantearnos proyectos de mejora?



UN POSIBLE ESQUEMA PARA UN PROYECTO EN LA COMPETENCIA EMOCIONAL.

Niveles:

1. Desarrollo emocional del docente a través:
a. De la autorreflexión sobre la práctica educativa y de la reflexión sobre nosotros mismos.

- A partir de un cuestionario de autoevaluación sobre actitudes y prácticas educativas desarrolladas.
- Toma de conciencia de los aspectos positivos y las necesidades. Fijarse objetivos personales.
- Puesta en común de las autoevaluaciones. Fijarse objetivos de ciclo y de centro.


b. De un programa de sesiones para el entrenamiento emocional.
i. Conciencia emocional.
ii. Regulación emocional.
iii. Autoestima.
iv. Habilidades socio-emocionales.
v. Habilidades de vida.

2. Integración de prácticas educativas adecuadas para el desarrollo de las capacidades de armonización cognitivo-emocionales.
a. En el aula.
i. Pedagogía del amor. Pedagogía de los afectos.
ii. Pedagogía de la ternura.
iii. Pedagogía del diálogo. Dialógica.
iv. Pedagogía de la exigencia.
b. En la organización y funcionamiento del centro.
i. Plan de Acogida para alumnado de nueva incorporación y/o de incorporación tardía.
ii. Plan de atención a la diversidad.
iii. Plan de convivencia.
iv. Aprendizaje-Servicio.
v. Aulas de tarde.

3. Programa para el entrenamiento emocional del alumno integrado en el currículum ordinario a través de:
a. Sesiones en las áreas.
b. De la acción tutorial en horas de tutoría.
i. Conciencia emocional.
ii. Regulación emocional.
iii. Autoestima.
iv. Habilidades socio-emocionales.
v. Habilidades de vida.

No es posible abordar todos los niveles desde el principio, es aquí donde debe de entrar el proverbio chino, utopía y pragmatismo. Es necesario planificar, graduarse, con una cosa clara, en esa planificación es necesario trabajar desde el primer momento y de manera permanente el nivel 1a, de desarrollo emocional del docente a través de la autorreflexión sobre la práctica educativa y de la reflexión sobre nosotros mismos. El docente es la base y no es posible mejora alguna sin contar con esa base. Es éste el punto más delicado del proyecto pues entra en juego la totalidad de la persona y lo debe hacer a cara descubierta, sin trampas ni tapujos, con sinceridad y sin temor al riesgo, lo que se puede ganar es mucho más que lo que podemos dejar en el camino, aunque estas pérdidas nos puedan suponer algunas lágrimas y algún sufrimiento. Pero no es habitual este planteamiento, en educación solemos pensar que esta va destinada al alumnado, nosotros ya venimos formados de casa, completos, acabados, perfectos, o que los fragmentos que nos faltan o los defectos que nos hacen imperfectos no nos dificultan educar. No es así, son las personas las que educan a las personas (y las que las maleducan) y no podremos exigir determinados aspectos de esa educación si no los revisamos antes en nosotros, si no somos críticos con nosotros mismos. Por supuesto, nunca seremos perfectos, nunca estaremos totalmente acabados, no será posible esperar a esto para atreverse a educar, pero es el camino hacia la utopía lo que es educativo, es la tensión en que nos hace movernos lo que nos hace y le hace a nuestro alumnado crecer como persona. Y es esa tensión la que es, en sí misma, gratificante.

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